TERCERA SEMANA DE NOVIEMBRE
LA INTELIGENCIA DE DAVID TRUEBA

Cada vez estoy más convencida de que hay muchos tipos de inteligencia y, como Tomás de Aquino en alguno de sus delirantes pensamientos filosóficos llegó a la conclusión de que existen más de veinte tipos diferentes de estupidez (stultitia), si nos vamos al lado positivo del asunto , creo que alguien debería establecer un montón de tipos de inteligencia.
Al grano. Admito a David Trueba, no por los resultados de su dirección cinematográfica o de su producción literaria, los cuales considero también admirables, pero lo más importante para mí es su "actitud" personal, su criterio y su posicionamiento natural (me encanta su idea de "perdedor" en esta sociedad de pacotilla). Vimos y escuchamos a David Trueba en la Biblioteca de Bidebarrieta, compartiendo mesa con otro invitado, Juli Capella, arquitecto catalán que estuvo a la altura de las circunstancias y a quien yo no conocía, pero ahora sí. David contó su trayectoria más o menos, compartió con nosotros una serie de anécdotas especiadas con pizcas de fina ironía, y nos vimos, con todo ello ante una persona atractiva, amable y cercana. Aunque dejó ver entre líneas, como sin darse cuenta, sus amplios conocimientos de cine, todo lo exponía con una sencillez deliciosa. Salimos confortados con la sensación de haber estado tomando unos cafés distendidos con amigos de toda la vida. Alabo y agradezco este estilo elegante y directo. No puedo sino desear que sigan estas charlas, porque, lo dicho, están muy bien.
EL OLOR DE LOS PIMIENTOS ASADOS.
Es curioso. Hay olores que sugieren y seducen y no estoy hablando de perfumes de pachuli o maderas de oriente sino de los pimientos. Ese producto de la tierra que te regala con su color rojo sorprendente o entreverado en verdes con matices espectaculares. Hay que acariciarlos y sacarles brillo como si un genio fuera a salir de sus adentros mágicos. Luego se van colocando en la parrilla, juntos, como buenos amigos. Hacer la fogata ya ha sido toda una experiencia y las ropas van adquiriendo ese olor a humo cuando las brasas están ya casi a punto. Y se coloca la parrilla encima, cuidadosamente, sin contacto con el fuego, al calor. En unos minutos se expande el olor... ese olor delicioso de los pimientos al asarse. Luego se pelarán, limpiarán ,y conservarán como una delicatessen más de la tierra, pero de momento.. . de momento es una maravilla compartir el olor de los pimientos asados en las brasas.
PERFILES, PERSONAS Y PERSONAJES: CELIA
Celia piensa que, por ser alta, tiene siempre razón. Desconozco las conexiones del cerebro que llevan a unir estos dos conceptos: altura - verdad- incuestionable, pero debe tener algo que ver el hecho de ver las cosas desde arriba, desde unos centímetros, bueno, un palmo más arriba que la mayoría de la gente, por lo visto ¿Lleva el asunto a horizontes más amplios y a criterios más válidos? No lo sé. Lo que sí sé es que es agotador argumentar nada con ella, desde cosas como; si quedamos a las seis o a las siete, si vamos al campo o a la playa o mejor votar a este que no votar, o lo que sea que se discuta. En su atalaya, más alta aún (se planta unos tacones quasideaguja), tiene siempre razón en todo. Celia, bonita, la atalaya es siempre solitaria, bájate un poco, ¡anda! y escucha al vulgo.

Marta dijo
Un blog muy interesante, habrá que seguirle la pista
6 Diciembre 2009 | 10:32 PM