PRIMERA SEMANA DE FEBRERO
DE CINE Y DE ANDARES.
¡Ay! Aquellos andares de oso reumático, contundentes y semicojos a la vez, acercándose a la taberna bulliciosa del poblado. John Wayne, que tenía un defecto en la cadera y metía ligeramente un pie hacia dentro. Abría los codos manteniendo el equilibrio y todo ello le daba un aire de seguridad y firmeza, de avance decidido de tanqueta. Yo no sé cómo pero cuando aquella presencia monolítica se apoyaba en la barra de la cantina y se embarullaba el ambiente, aquí el John, con su sombrero con alta copa redondeada, y generalmente blanco, por supuesto, pues el John dejaba su zarzaparrilla y ponía orden a puñetazos aquí y allá, dejando todo en su sitio como quien ordena los papeles en la oficina de un notario y salía luego de la cantina con sus andares de oso pardo y su chamarra de flecos.

¡Ay! Aquellos andares rígidos y elegantes que revelaban un dueño inteligente y sereno. Henry Fonda, alto y delgado como su hija-fitness, pero con bigote de padre- dandy. Henry se dirigía al hotel del pueblo a cuyos balcones se asomaban señoritas bellas y ligeras, y se acercaba sembrando cierta algarabía entre las damas a la vista del buen amante. Henry tenía unas cervicales rígidas que conectaban con una espalda recta y también bastante rígida, y todo ello le daba una prestancia, una presencia que arrastraba hacia sí focos y cámaras.

¡Ay! Los andares anglosajones con un punto de rebote y acompañamiento de gesto elegantemente despreocupado. Vagando por Oxford y moviéndose con gracia entre universidades antiguas de rancio abolengo como si hubiera estado allí desde la primera piedra. Elegancia, elegancia anglosajona de actitudes y de escuela clásica, sesgando un hombro y levantando ligeramente una ceja. Impecable Jeremy Irons, contenido y sobrio, exacto al avanzar un pie y luego el otro con ese punto de rebote en toda la estructura ósea al contacto con el suelo, andares ambivalentes, elegante Jeremy.

¡Ay! Los andares bamboleantes de peligroso pirata, Johnny Deep, colgado de invisibles hilos, sólo se puede hacer esto si se hace bien, como él lo hace, pasando del ridículo, pasando de todo. Mitad mimo, mitad marioneta y aún otra mitad que le hace tan atractivo a niños y adultos. ¡Ay! Pirata de pasarela y complementos, pirata de dudosa actitud y de dudosa moral, de dudoso todo y ahí, bamboleándose en cubierta, pisaverdes de abordaje, desprovisto de heroicidades extremas. Johnny no quiere ser un Errol Flynn, ni quiere ser un Burt Lancaster de circo entre el velamen, Johnny corre como un loco si huele el peligro a su espalda. ¡Ay! Esos andares políticamente incorrectos de pirata de guiñol.
(DEDICATORIA)
TU RISA
Tu risa en los pasillos,
Alborotando el aire,
Revolviendo las hojas
Penduleantes
De los ficus
Benjamina.
Tu risa en nuestras mentes
Espantando oscuros aleteos
De programaciones y esquemas
Tan serios a veces.
Tu risa está aquí,
Sentada en este banco,
Franca, generosa, viva
Haciéndonos sentir
Un poco más acompañados.
Perfiles, personas y personajes: NEKANE
Hay personas que saben vivir y dejar vivir, y hay otras que para nada. Nekane se desenvuelve en ambientes bélicos como pez en el agua, en las broncas es, con perdón, la puta ama.
Nekane no tiene ni idea de vivir su vida, y movida por oscuras pulsiones solo se siente realmente viva si está provocando, acechando, vigilando o fastidiando a alguien, es como si dijéramos una manifestación de "poder". Busca casi al azar y si te encuadra en su objetivo, mejor te vas preparando.
Alguien dijo una vez: "¿Nekane?, bai, beti zirikatzen" y es que es la puritita verdad. Nekane va con el dedo en ristre a ver si encuentra un ojo donde meterlo, porque si no, no es nadie.
Mira, guapa, búscate un territorio comanche para pisar cristales. O mejor, cómprate una de esas cosas que llaman "libro", o métete en internet y haz un blog, pero, Nekane, entretente un poco sin joribiar ( y esto es un simple eufemismo) a nadie . Nekane, te quiero LEJOS.
