JOSÉ SARAMAGO LA ENERGÍA NO SE DESTRUYE. CUARTA SEMANA DE JUNIO.
Nació un 16 de Noviembre, corría el año 1922, en un pueblito de Portugal, y ha muerto en Tías,en Lanzarote, un 18 de Junio aún reciente, aún muy cercano en nuestra memoria.
Pasó sus primeros años en una tierra pobre, hijo de campesinos sin tierras, heredó de su familia un apodo en lugar de apellido, la casualidad hizo que José Sousa, por un lapsus de un funcionario del Registro civil, pasara a llamarse José Saramago, (los jaramagos era el apodo de su familia) y así fue como fue que se puso nombre a nuestro José Saramago.
Una novela atrevida lo empuja de Portugal a España, a partir de entonces es más nuestro. Se ubicó en la bellísima isla de Lanzarote entre jameos y cráteres volcánicos una isla donde puede verse el origen de la vida entre el fuego y el agua. En Lanzarote José Saramago fue feliz, quizá porque era el lugar adecuado, una isla viva con raíces en el centro de la tierra y un hombre con sus raíces en lo más profundo del ser humano como tal.
Comprometido con los Derechos Humanos y defensor de la dignidad humana, desde su ateísmo teórico y práctico, reclamaba el tamaño justo de las personas, tantas veces perdido o empequeñecido por esta sociedad capitalista salvaje y sus poderes deshumanizantes. José Saramago era y es, desde la dulzura de su lengua portuguesa, una potente voz antiglobalización.
Hombre serio, sonreía apenas con ironía fina, con su visión lúcida del mundo, visión que no podía ser muy optimista. Sonreía también ante el cariño manifestado por sus seguidores y admiradores, sin embargo, José era impermeable a la hipocresía de próceres, oportunistas y aduladores. Siempre supo abrir puertas a quienes le apreciaban de verdad. Reir, reir, en TV solamente le vi reir en una ocasión, hablando de su infancia, contando anécdotas de su niñez campestre, de la niñez, ese paraíso perdido con la inocencia propia y ajena.

Hay otro José Saramago que es escritor y que es poeta, la humanidad de este hombre rezumaba por sus poros y le entendíamos cuando hablaba en su idioma, le entendíamos porque ya sabíamos de lo que estaba hablando. Cuando la poesía de José Saramago cae en las manos de un tal Luis Pastor, el mismo Luis Pastor que oíamos de jóvenes en vinilos que se entremezclaban con los otros vinilos de Joan Baez, Bob Dylan, Paco Ibáñez y Víctor Jara, (mezcla que se sostenía en nuestros idearios sin ningún esfuerzo) aquel Luis Pastor madurado como el buen vino interpreta en un disco-joya poemas de Saramago (un disco-libro que tengo que empezar a buscar la semana que viene como una posesa )pues, perdón que me he ido por los cerros... cuando los poemas de Saramago caen en manos de este otro poeta... es como cuando los astros se sitúan en línea, suman sus fuerzas y producen estragos emotivos. Recomiendo este disco, doble, grabado en portugués y castellano, Nesta esquina do tempo/En esta esquina del tiempo, con la delicada voz de Lourdes Guerra y que lleva en este mundo dos años y pico ya. Más que recomendable, un placer.
Recordaremos a Saramago. Siempre llegamos donde se nos espera y la energía de este hombre le sobrevivirá, porque semejante energía no se destruye. La imagen más entrañable que me quedo es la de un Saramago ya muy mayor, abrazado y sostenido por su mujer que le dice al oído: "conoceremos la primavera, José". Y José aguanto su hálito de vida hasta casi el verano... quizá por no defraudarla.
http://www.youtube.com/watch?v=h-oHznZHcPE
http://www.youtube.com/watch?v=L_4eCOSW35k
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Aserrín aserrán
En otras épocas de represión inquisitorial, el pueblo nunca renunció a sus picardías erótico-festivas, las expresaba con dichos, refranes y cancioncillas populares que hasta hoy nos han llegado, milagro de la tradición oral.
Aserrín, aserrán. La noche de San Juan, por lo que tiene de verano recién estrenado se presta a la fiesta. La noche de San Juan, se celebraba antes de ser la noche de San Juan porque era y sigue siendo el solsticio de verano, y esto se celebraba desde tiempos que vete tú a saber, pero la Iglesia quiso darle un sesgo religioso por ver de controlar tanta orgía, borrachera y desenfreno.
Aserrín, aserrán. Bajo el patrocinio de San Juan, la noche más corta siguió su trayectoria de orgías y desenfrenos, que al pueblo no le quiten lo que es del pueblo, y las mujeres, tanto las casadas como las casaderas, se adornaban de flores las cabelleras al viento, enganchaban del brazo a algún galán de su gusto, y se perdían en la espesura más cercana, aserrín, aserrán. Luego comentaban entre ellas que los de arriba aserraban bien, pero que los de abajo no les iban a la zaga, aserrín, aserrán, y cuando contrastaban opiniones de cómo aserraba el duque, no se atrevían a decirlo muy alto por si acaso se enteraba del cotilleo y había represalias ... bueno, pues el duque... truque, truque.
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Cuando Marisa canta
Cuando Marisa canta
Se abren claros entre las nubes frías,
El cielo sube aún más alto
Y se llena de estrellas
Aunque sea de día.
Cuando Marisa canta
Los ruidos cotidianos son un vago recuerdo
Y la armonía cubre todo
Como un manto de nieve cálida.
Cuando canta Marisa
Se pintan las paredes de
Un azul turquesa
Y el techo se ensancha
Y el cielo es el techo.
¿Qué exagero?
Tú no has oído
Aún
Cantar
a
Marisa.
