SEGUNDA SEMANA DE JULIO. POBRE DE MÍ

Suena puntualmente el cohete, los mozos han cantado ya sus súplicas a san Fermín y a todos los ángeles del cielo, porque aunque San Fermín, en su hornacina, permanezca bastante indiferente a todo los toros que van a salir corriendo como locomotoras de alta velocidad por la cuesta de Santo Domingo son seis Miuras inmensos, potentes, veloces, vamos, de dar mucho miedo. Sale la manada tras los cabestros, estos Miuras, de más de 600 Kg de fuerza viva cada uno y a una velocidad de vértigo, no miran a los lados, van hacia delante, barriendo. Cinco cárdenos y uno "colorao". Chocan, como casi siempre, en la curva de mercaderes-estafeta, con una fuerza de tanquetas sin frenos, no había nadie en esa pared, menos mal. A partir de ahí, se divide la manada en dos grupos y ... corre "Cachero" en el segundo grupo, cobijado por dos cabestros. Pero Cachero, el toro "colorao", cae, se queda solo y por un momento desorientado, al final de Estafeta, suelto y con intenciones, tiene una arrancada fortísima y los pastores separan como pueden a la multitud de corredores y corredoras, estableciendo distancia con el bicho. Pero no hay sitio, demasiada gente y demasiado bicho. Un corredor habitual, conocido ya entre los que seguimos los encierros no tiene espacio para ponerse a salvo, sube con buenos reflejos al vallado que es su única oportunidad, pero se lleva un puntazo en la pierna. Puede ser grave y puede no serlo, según zona, vena y arterias. Es inmediatamente trasladado. Desde la camilla, el mozo tranquiliza a la cámara, sabe que al otro lado su familia lo está viendo con el alma encogida, y él manda un mensaje con un gesto: "tranquilos, no es grave".
Mientras, Cachero ha llegado, conducido por periódicos y mozos que se la juegan, a la plaza y se resiste a entrar, trota y se vuelve, se fija con ganas, y cuando entra en la plaza, entra rodeado de mucha, mucha gente que se abre en abanico. Los dobladores hacen por él y los pastores abren hueco. Cachero entra en corrales. Se cierra el portón. Son las 8, tres minutos y dos segundos de la mañana del 11 de Julio. Los Miuras.
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En obras
En obras, todo Algorta está en obras. Las calles, levantadas, no tenemos suelo, damos rodeos, no sabemos dónde pisamos con nuestras sandalias nuevas y... tras los chaparrones tormentosos no veas cómo se pone todo, qué lodazal. En obras, profundas trincheras se abren a los lados de la calzada, montañas de materiales de construcción entorpecen el camino, todos los caminos, y caminar por las calles se ha convertido en una arriesgada convivencia con la maquinaria pesada moviéndose de un lado a otro. En esta confusión, le preguntaba una chica con su cochecito y su bebé al señor que manejaba algo parecido a una excavadora, era un grito casi de desesperación: "Pero...¿por dónde paso?" y una señora muy mayor con un andar vacilante que ya atravesaba la zona embarrada poco a poco, le contestó: "!ay, chiquilla, búscate la vida!" y no sonó mal por el tono casi divertido que la señora le dio a la frase, haciendo gala de su buen humor frente a la adversidad. Obras, los señores que se creen dueños de todo esto, parecen tener una inclinación enfermiza por el "obreteo", Unos covecinos en Aldapas, han decidido y votado mayoritariamente , es decir, le han dicho muy claramente al consistorio que les gusta su plaza tal como está, que es una plaza amplia, con sus árboles, agradable y que no ven motivo alguno para levantarla toda. Pues nada, que se ha decidido que se va a cambiar de todos modos porque sí, porque va a quedar muy mona, sobre todo cuando se vuelva a inundar y tenga cierto aire veneciano, porque el Gobela sigue su trayectoria de despropósitos y ahora, agárrate a lo que puedas, pues resulta que no hay fondos para "estas" obras.
Y llegarán las fiestas el 31 y luego las del Puerto Viejo y ya veremos cómo acaba la cosa porque la gente con exceso de alcohol es capaz de montar dos bandos, tirarse losetas de obra de los montones y hacer guerras apostándose en las zanjas-trinchera, en fin. Si llueve se pueden organizar peleas en el barro ... no demos ideas. Como pregunta retórica: ¿no se podía haber enfrentado las obras unas tras otras, en lugar de todas a la vez, aunque sólo fuera por no crear este desbarajuste?.
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jelgain dijo
Hola, Begoña. Están muy bien estos comentarios sobre lo intrascendente, con perdón, de la cercana cotidianidad, pero creo que tu talento, espíritu crítico y capacidad para el análisis necesitan más cancha (¿no te protestan?). Seguro que, como me pasa a mí, tus lectores estarán deseosos de conocer también tus opiniones sobre asuntos de mayor alcance. ¡Venga, anímate!
Julio
19 Julio 2010 | 07:19 PM