BAJAMAR
La luna se acerca y se aleja, juega a tres en raya con nosotros y con el sol, anda juguetona, la luna. A veces está ahí mismo, curiosa, echándonos un vistazo de cerca, y nosotros nos sentimos observados y un poco más pequeños en este hormiguero en el que vivimos.
La playa se agranda y se achica, las aguas invaden nuestros paseos marítimos, y luego se van, lejos, dejando a la vista rocas y crestas que no sabíamos que existían.
Aquí, en el Puerto Viejo, el agua templada al sol, y la playa tan grande, tan extendida, invitan a recorrer toda la zona, descalzándose sin prisa, observando lapas, magurios, ostras y pececillos.
Mediados de Septiembre, mareas vivas, atardeceres luminosos y mediodías brilantes. Aconsejable el paseo desde el mismo puerto hasta el arranque del morro, acompañados de la brisa y el sol tibio, con una bajamar espectacular y el aroma del salitre.
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