LABORDETA
Honesto sin grietas, sin tejidos blandos, cierto y de frente como la verdad evidente, antiguo, de una hombría antigua y libre con libertad de mochila y de hogaza por los caminos por donde la palabra "pueblo tiene un sentido pleno, de gentes, de aromas a tomillo, a caballerizas, a heno recién segado. Hombre de valores recios, con cuerpo, como un buen vino aragonés.
Y en ese Congreso de mercaderes sin escrúpulos sonaban de repente verdades como puños, como truenos contundentes en medio de esa llovizna cansina que es el ejercicio de la política.
Canta-autor, Labordeta, de voz vibrante sin concesiones a sensiblería alguna, despertando el aire con las ondas de su voz como despiertan las piedras a las aguas del estanque. Y canta seguro, alto y claro una jota: nos iremos los buenos y se quedarán los ... otros,
