De sonetos y estorninos
Al soneto se va y del soneto se vuelve como vuelven los estorninos cada noviembre, y vuelve el frío, la lluvia y el viento por la misma razón, que la tierra es redonda y el tiempo cíclico y así, como en una espiral, girando y ampliándonos, avanzamos a veces en una dirección y a veces en la contraria y otras ni se sabe, caminando de espaldas y dejando nuestras huellas al revés como Ulises engañando al cíclope del calendario. Y ya basta. Vuelven los estorninos y nos descubrimos sujetando el paraguas contra el viento con firme determinación. Pero la lluvia arrecia y arrimándonos a la pared nos subimos el cuello y las solapas de la gabardina y buscamos refugio en un soneto que esté abierto a estas horas:
SONETO PARA LA LLUVIA
Mi corazón no sabe lo que espera,
pero yo sé que espera todavía,
igual que aquella noche que llovía
y te besé bajo la enredadera.
Tu amor se fue como si no se fuera,
pues algo tuyo vuelve cada día,
y me dejaste la melancolía
de doblar el pañuelo a tu manera.
Esta noche de viento y lluvia fría
quiero pensar que, si tu amor volviera,
al dejar de llover ya no se iría.
Y estoy aquí, bajo la enredadera;
y, como aquella noche que llovía,
mi corazón no sabe lo que espera...
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José Ángel Buesa |

mnxuid dijo
Imcredible. I think we should talk about this more.
28 Noviembre 2010 | 05:01 AM