ABRIL, EL SONETO... Y EL DEBER CUMPLIDO
Y. cómo no despedir a Abril con un soneto. Porque Abril se va, y llega Mayo (con mayúscula anglosajona). Me ha gustado Abril, porque me gusta el color verde y está verde todo en Abril, un verde clarito, inmaduro, de recién estrenado y eso está bien. Dejando de lado penas, pasiones y pascuas, Abril avanza y brilla, y ahora, su final se acerca con la sonrisa clara del deber cumplido: "Ahí tenéis los pájaros cantando, ahí los brotes tiernos y las tibias lluvias que darán vida a la tierra, ahí os dejo este sol más decidido y fuerte, y el viento suave, y las lunas de nata que marcan los tiempos de plantío. Ahí os dejo las semillas y a ver qué hacéis con todo ello.
Abril cumple con lo suyo y se va hasta otro ciclo. Observaremos los sembrados y los brotes y seguiremos el curso de la naturaleza porque, aunque los seres humanos somos muy tozudos, eso es lo que hay y eso está bien. Nos iremos poco a poco dando cuenta de que "somos" naturaleza, aunque a veces demos la impresión de mirar hacia otro lado.
Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.
Eres la primavera verdadera:
rosa de los caminos interiores
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.
¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!
Mi corazón recogerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa
tu luz se dormirá sobre mi frente.
Juan Ramón Jiménez
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