UN SONETO PARA PASAR LA TARDE, UNA TARDE FRÍA (YA LE VALE) DEL MES DE JULIO
Pues sí, con este tiempo infame que convierte el verano en un otoño prematuro, este tiempo húmedo que te cierra la sombrilla y pone en tus manos el odioso paraguas, pues sí, con este tiempo que te cierra la chamarra sobre los tirantes de tu vestido preferido, este tiempo que deja aterida la piel morena de tus hombros, pues sí, con este tiempo y tras los cristales turbios de lluvia cansina, te viene a la cabeza un soneto. En esta tarde de grises donde debiera haber colores veraniegos, llega el soneto para expresar un estado emocional que echa de menos los soles intensos que te corresponden por derecho en un Julio que huye con más pena que gloria.
Matar las tardes
Esta no es la embajada del reproche
ni el vademécum de lo que perdí,
para que llueva, para ser de noche,
es condición sine qua non to be
or not to be, como intuyó el bolero
calavera de un príncipe danés,
se equivoca la urgencia y el te quiero
que no vuelve la ausencia del revés.
Escribo solo para matar las tardes,
por no ponerme a deshacer maletas,
por no arrastrarme por las estaciones,
por no andar, como el rey de los cobardes,
mustio, con un ramito de violetas,
en el sepelio de las decepciones
Joaquín Sabina
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