LORCA EN CUBA
29 de Agosto muerte de Federico García Lorca, un pretexto para recordar al poeta y sus mejores momentos, los meses que pasó en Cuba, la isla donde quiso perderse, la Cuba que le recibió tras su infierno en Nueva York.
Quiero compartir este artículo de Arnoldo Varona publicado en Letralia donde habla de la estancia en Cuba del poeta. Sirva para el recuerdo de su vida y su poesía.
http://www.letralia.com/47/en01-047.htm

Las huellas cubanas de Federico García Lorca
Llega a La Habana
"Soy Federico García...", diría a manera de presentación a quienes le recibían a su llegada a La Habana, uno de los mejores escritores españoles de todos los tiempos. Desde entonces, 7 de marzo de 1930 y para siempre, el poeta andaluz Federico García Lorca se convertiría en una de los más admirados y queridos intelectuales que visitarían a Cuba. Su gracia y sencillez hubo de ganarse a todos los que le conocieron.
Federico García Lorca llegaba desde Nueva York invitado por la Asociación Hispano Cubana de Cultura que dirigía don Fernando Ortiz para dar una serie de charlas y conferencias en la isla. Además de dramaturgo, pintor, pianista y excelente actor, García Lorca era, y todavía es, uno de los mejores poetas que haya dado España desde el siglo XVII.
Sin filiación política alguna, una de las causas de su trágica muerte ocurrida a principio de la guerra de 1936 en España fue producto de la intolerancia en la sociedad española de entonces que consideraba al homosexualismo como un pecado.
Su libro "Poeta en Nueva York", que completa durante su estancia en Cuba con su poema "Son de negros en Cuba", recoge en sus versos la fuerte impresión que dejaran en el poeta sus días cubanos, que en carta a sus padres desde La Habana les dice: "Esta isla es un paraíso". Federico García Lorca se deslumbró con Cuba tanto como los mismos cubanos se hechizaron con su presencia. En su poema dedicado a la isla "Son de negros en Cuba" dice:
"Cuando llegue la luna llena iré a Santiago de Cuba,
iré a Santiago
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Cantarán los techos de palmera.
iré a Santiago.
Cuando la palma quiere ser cigüeña,
Iré a Santiago".
Su poema transformó en Cuba a la poesía adherida al populismo de la época; género y arte que cultivan los cubanos Zacarías Tallet, Nicolás Guillén entre otros y que se extenderá con los años por toda nuestra América.
Todo el mundo que le conoce queda prendado de "su gracia y vitalidad", como dijera la escritora cubana Lydia Cabrera, que le conoció y a quien el poeta dedica, escogida por ella misma, uno de sus más famosos poemas, "La casada infiel", que con razón el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante considera entre los textos más eróticos escritos en español. Su visita a La Habana, como la describe un periodista de entonces, está "llena de agasajos, de charlas y de homenajes y abrumada por la dulce tiranía de la amistad".
En sus cartas de aquellos días, García Lorca, refiriéndose a la mujer cubana, lo hace como "las más hermosas del mundo. Esta isla tiene más bellezas femeninas de tipo original... debido a las gotas de sangre negra que llevan todos los cubanos".

Además de sus reuniones literarias García Lorca gustaba de escaparse a solas para así recorrer los barrios marginales de La Habana, mezclándose con la población del país y desapareciendo por algún tiempo en las provincias cubanas.
"¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
Iré a Santiago.
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago".
En sus escapadas a través de la isla visita las ciudades de Sagua la Grande y Caibarien, Cienfuegos. Viaja a Santiago de las Vegas invitado por la Asociación Cultural "Euterpe", presidida por el dramaturgo Marcelo Salina. Visita Varadero, el Valle de Viñales, el Valle de Yumurí, donde queda extasiado por la belleza del paisaje. A fines del mes de mayo llega a Santiago de Cuba, hospedándose en el Hotel Venus cerca del centro de una ciudad que oye admirada su conferencia "Mecánica de la nueva poesía", que atrae un numeroso público.
"Siempre he dicho que yo iría a Santiago
en un coche de agua negra...".
Decía al terminar una de sus estrofas su poema "Son de negros en Cuba".
El 29 de agosto de 1936 en Granada, el poeta Federico García Lorca es arrastrado por simpatizantes falangistas a un campo raso y fusilado, sus restos son echados en una fosa común sin identificar.
Allí, en el barranco de Viznar, conocemos de una placa y el recuerdo de sus versos...
"que todos sepan que no he muerto;
que hay un establo de oro en mis labios;
que soy el pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas".
La muerte de aquel poeta español que amó a Cuba, y entre cuyas notas a sus padres se puede leer: "Si me pierdo que me busquen ...en Cuba", dejó marcas imborrables en todos los que le conocieron y lamentaron su inútil asesinato.
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