GEORGE HARRISON EN UN MUNDO MATERIAL
"WHEN HIS GUITAR GENTLY WEEPS"
El beatle dulce, el misterioso. George no brillaba en primera fila comiéndose el micrófono como John o Paul ni ponía la nota simpática de Ringo, él era un poco el niño del último banco.
George fue siempre un muchacho muy normal y poco estrella, tímido quizá, creció musicalmente al arropo del grupo y nos dejó perlas como "When my guitar gently weeps" o como la delicia tantas veces tarareada de "Here comes, the sun", canción que es como un haiku extrapolado a los años 60, cuando, como ahora, las nubes se abrían y dejaban pasar los rayos de luz, a George se le escapaba una sonrisa : "aquí viene el sol, eso está bien".
George fue el más tocado por la varita mágica hippy, por la espiritualidad sencilla, por el viaje a La India, "My sweet lord", George grabó un gran disco sin sus compañeros "All things must pass" bueno, no un disco, sino tres discos, un triple atrevido, vital. Yo me lo compré como quien se compra una joya, con el dinero ahorrado de unos trabajillos temporales en la entonces Feria de Muestras de Bilbao, y en aquellos días, con nuestra cabecita llena de peace and flowers, el mundo se nos dividía en dos: los que teníamos el triple de Harrison y los que no.
Desde "Something in the air she moves" hasta "Hare Krishna Mantra" presenciamos la evolución de un hombre que se había dejado crecer el pelo, que se había dejado también crecer las ideas trascendiendo, trascendiéndose : " la vida continuará con o sin nosotros," dijo, y él, de momento se apartó un poco de todo ese lío de los Beatles, participó activamente el aquel gran concierto inolvidable por Bangla Desh en el 72 ,y más tarde, más músico y más maduro, se juntó con otra cuadrilla de veteranos, con Clapton, con Dylan, con Petty,con Orbison, con Jeff Lyne de la E.L.O., Electric Light Orchestra, formaron los Traveling Wilburys y en 1988 era una delicia verles a todos ellos tan mayores, tan felices, disfrutando de una música estupenda, fue una grabación que pasó desapercibida a la gran mayoría. Más tarde sacó unos cuantos discos en solitario y lo hizo bien, y llegó "Brainwashed" bonito disco, el último, en el año 92, y luego se puso malo , y luego se fue sin hacer ruido, y casi ni nos dimos cuenta, siempre tan discreto, tan encantador. Aquí dejó lo que dejó para quien quiera que lo escuche. ¡Hare, George!
http://www.youtube.com/watch?v=T7qpfGVUd8c&feature=fvw
http://www.youtube.com/watch?v=U_dBwJDUlS4&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=YPAwrtm-JK8&feature=channel
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No es fácil vivir en un mundo material cuando tenemos al alcance otro mundo inmaterialmente atractivo. Es como elegir vivir en la sala de espera del dentista teniendo acceso a Wonderland. A este mundo uno se acaba adaptando a base de repetir la frase mágica: "es lo que hay". La realidad puede ser decepcionante o prometedora, pero fuera de los cuentos de hadas, es lo que hay.
A George la realidad se le indigestaba con bastante frecuencia, él estaba hecho de otra materia que no era materia, y buscaba otro mundo que no era este mundo material. All Things Must Pass... a veces la vida era una espera para otra cosa y George perdía el sentido del tiempo cuando se sumergía en su música, su citar, sus mantras... hare, hare. ¿Era George un ser espiritual? No lo sé, pero siempre me hizo la impresión de sentirse incómodo en su traje, en el mundo material tan material.
Reconoce George Harrison en alguna de sus entrevistas, que la fama y el significado de los Beatles le sorprendió al principio, y que más tarde se le volvió una pesada carga. George tenía un lado oscuro como una luna en cuarto creciente (o menguante) se consideraba un hombre con todo lo que a un hombre podía darle el dinero y la fama. Él apreciaba este aspecto, su afición a los coches, su Ferrari o su espectacular mansión de Friar Park. ¿Hubiera tenido acceso a tanto lujo sin dinero vil? El contacto con el ácido LSD, él mismo lo reconoce, le amplió espacios y le introdujo en el cuerpo la ansiedad de buscar otros horizontes:
"Fue como abrir una puerta, realmente, y antes, uno ni siquiera sabía que esa puerta existía. Me abrió una conciencia nueva, distinta, incluso aunque estuviera, como dijo Aldous Huxley, en los maravillosos pliegues de los pantalones de gamuza gris. Desde ese mínimo concepto, hasta el hecho de que cada brizna de hierba y cada grano de arena son algo vibrante y latente"
y cuando el entrevistador Anthony DeCurtis" le pregunta directamente sobre esta experiencia lisérgica, George contesta:
¿Tu interés por la meditación trascendental y otras disciplinas espirituales te ayudó?
" "Hasta que probé LSD nunca me había dado cuenta de que había algo más allá de este estado de conciencia. Pero la presión era tanta que, como dicen, "debe haber alguna manera para salir de esto". Para mí, definitivamente fue el LSD. La primera vez que tomé, estalló todo. Tuve una sensación de bienestar tan sobrecogedora, que sentí que había un Dios, y que yo podía verlo en cada brizna de hierba. Fue como ganar cientos de años de experiencia en 12 horas. Me hizo cambiar, y no había modo de volver a lo que era antes"
¿Era George Harrison un ser espiritual? No lo sé. Quizá lo más correcto sea pensar que era un atractivo hombre con enormes contradicciones, humano, coronado por la admiración el dinero y la fama, buscando, buscando siempre, la puerta de salida.

Scorsese ya ha dirigido otros documentales sobre figuras de la música, como "SHINE A LIGHT" SOBRE LOS Roling Stones, quizá un poco flojo, o como "NO DIRECTION HOME" metiéndonos en la vida y circunstancias de Bob Dylan, y... mi preferido, "THE LAST WALTZ" con su aura nostálgica de una época quizá irrepetible. Todo ello es suficiente presentación para demostrar sus habilidades en este género, incluso con críticas no del todo positivas, ahí está, cumple su función, a algunos nos gusta. Suma ahora a sus documentales, uno sobre el beatle tímido, "GEORGE HARRISON, LIVING IN A MATERIAL WORLD" presentado en dos partes, con más de tres horas de duración entre las dos. Pinchando en el título accedes al "trailer" y suena "Here comes, the sun" , quizá la más popular canción de George, canción sencilla, que repite su estribillo como un haiku, como un mantra o como lo que sea, para acabar con esa aceptación del mundo como es:"it´s all right", todo está bien titiriri, tiriri, tiri... y con unas notas casi infantiles suspendidas en el aire, nos transmite una simplicidad, una calma... es lo que hay, y eso está... bien.

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Here comes the sun/Ya llega el sol (Harrison) |
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Here comes the sun Little darling Here comes the sun Little darling Here comes the sun Sun sun sun Little darling Here comes the sun Here comes the sun |
Ya llega el sol Cariño Ya llega el sol Cariño Ya llega el sol Sol sol sol Carao Ya llega el sol Ya llega el sol |
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