PETER GABRIEL, SANGRE NUEVA.
Me dice un amigo en una conversación sobre los CDs que han salido en este año que cierra, que cantantes y canta-autores, cuando pasan los años y ya no son lo que eran, se rebozan de orquesta sinfónica para cubrir la carencia de voz y para darse descansitos en las actuaciones porque ya están mayores para giras extenuantes. Si, bueno - le replico- puede que la mayoría sí, pero algún que otro , pues no, rotundamente no. Peter Gabriel, por ejemplo, es un caso aparte. Ha grabado un interesante disco con la "Orquesta New Blood" casi cincuenta personas en el escenario, sin batería, sin guitarras, con sorprendente cuerda y viento. Aquí no hay falta de voz, aquí hay una orquesta sinfónica en manos de un Don Peter Gabriel exultante e imaginativo que hace juegos malabares con sus clásicas composiciones y nos sume en una serie de sensaciones que ...para qué seguir, mejor comprar el CD, porque la obra en conjunto es un gozo de escuchar y perfecta para dejarse llevar. New Blood es realmente sangre nueva, llena de glóbulos y sobrada de efectos, de coros, se acompaña a veces de la delicada voz de su propia hija, y ¡ah! Que conste que la voz del señor Gabriel suena como siempre, rasgando la garganta, con matices dramáticos e intimistas, disparándose al espacio, un placer. Estoy de acuerdo con que muchos de estos sesentones queridos de nuestra época (que horror, decimos ya eso de "nuestra época" como si la época actual ya no fuera nuestra para nada) bueno pues muchos de esos sesentones se ayudan de orquesta, nada que decir, ni tan mal. Pero...no me metan al señor Gabriel en el mismo saco. Aconsejable escuchar primero "New Blood" y, cuando salgan del impacto y recuperen la palabra, hablen.
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